jueves, 1 de diciembre de 2011

Inicio de curso

El pasado martes día 29 iniciamos el nuevo curso de nuestro taller o club de lectura. Damos la bienvenida a las nuevas lectoras, que son muchas, y, como nuestra querida Gloria no pudo estar, hicimos una pequeña introducción del taller y repartimos las hojas guión para comentar los libros.

El libro elegido para leer y comentar el próximo día de reunión es el de Helen Simonson: El mayor Pettigrew se enamora, de la Editorial Salamandra. En la última revista de nuestra asociación, que en breve recibiréis, Gloria traza unos comentarios sobre el libro que de un modo claro nos da las pautas para abordar la lectura de este libro.

Os esperamos el próximo día 20 de diciembre, con el libro leído, con ganas de hablar y también de escuchar.


jueves, 26 de mayo de 2011

UN MOMENTO DE DESCANSO


UN MOMENTO DE DESCANSO, la última novela de Antonio Orejudo, es el objeto del debate en la última reunión de contertulios del Club de lectura. Se acaba el curso pero no las gans de leer y de seguir intercambiando opiniones en el  próximo curso. Esta es una novela divertida, con muchos matices y variados aspectos sobre los que discutir y mostrar acuerdos y desacuerdos, ya que el autor no deja títere con cabeza, y a todos nos toca algo de lo que critica, aunque a unos más que a  otros. 
Como introducción a la reunión del próximo martes  31, ahi va una de las muchas perlas, sazonada de ironía, que nos ofrece la novela:

"Los humanistas seguían empeñados en trabajar con textos. Textos que comentaban otros textos, que a su vez glosaban otros más remotos, en una espiral hacia arriba que les había hecho perder el contacto con el mundo empírico. Tenían una idea decorativa del mundo. Creían que todo era un relato, que el capitalismo era un relato, que las relaciones humanas eran relatos, que el supermercado era un relato, y se ponían a comentarlo. Sujeto, verbo y predicado. En cierto modo era conmovedor. Pero qué le vamos a hacer; era la única manera que tenían de comprender el mundo, convirtiéndolo en textos, en relatos, y luego aplicándole ese método de análisis que venía de la retórica romana.

Cuando aceptaran sin miedo, como él empezaba a hacer, que el mundo o tenía nada de texto, sino que era un flujo incoherente y contradictorio, desigual, desproporcionado, caprichoso inmotivado y absurdo, sin ideas fuerza, con cabos sueltos, deshilachados, sin corrientes de sentido, con intereses contradictorios, sin centro ni márgenes, amorfo, hipertrofiado aquí, pero atrofiado más allá, cuando aceptaran eso, habrían empezado a comprender la verdad. (Pág. 72 )

¿Qué os parece?  Pues la novela está plagada de opiniones sobre casi todo lo que atañe a la universidad, tanto la americana como la española. A través de los personajes con que el autor puebla la novela y de las informaciones que emanan de sus vidas, entramos en contacto con ese mundo académico que algunos creen muy noble, pero tan impregnado de bajas pasiones como otros menos divinos. La voz siempre irónica del narrador, cuenta historias tan hiperbólicas como truculentas que parodian lo humano y lo divino.

¿Y si no son imaginarias sino la verdad verdadera?
GBenito

sábado, 16 de abril de 2011

Donde nadie te encuentre


El pasado 29 de marzo nos reunimos como de costumbre los miembros del club de lectura para cambiar impresiones y comentarios sobre la novela Donde nadie te encuentre, de Alicia Giménez Bartlett, premio Nadal 2011. El debate fue muy animado y apasionado, con la participación activa de casi todos nosotros. Este es el resumen de las conclusiones sobre la novela:
El relato se basa en la vida de un personaje histórico, Teresa Pla Messeguer, conocida entre los maquis como La Pastora, que fue inscrita con nombre de mujer a pesar de sentirse hombre, lo que marcó su vida y su destino. La historia está estructurada en dos partes, que discurren en paralelo a lo largo de la novela, y cuyo argumento corresponde a las dos voces narradoras que configuran el relato:

1) La historia, narrada por una voz omnisciente en tercera persona, del viaje que emprenden por los pueblos y aldeas del Maestrazgo, dos personajes antagónicos: el prestigioso psiquiatra francés y profesor de La Sorbona, Lucien Nourissier, y el amargado periodista español Carlos Infante.

2) la historia de la vida de la Pastora, narrada en primera persona como si fuera una autobiografía.

El grueso del relato recae en la primera narración, mientras que la segunda aporta datos complementarios sobre las peripecias y sufrimientos de la Pastora  y su trayectoria vital, así como su punto de vista sobre su propia existencia y las gentes entre las que vivió. Así que el eje narrativo  principal ordena las aventuradas incursiones de Lucien y Carlos por los áridos y agrestes montes castellonenses, en los que la dureza del paisaje parece una continuación de la cruda vida de sus habitantes, sometidos  a  las privaciones económicas, políticas y morales derivadas de la dictadura franquista.

Lo que más llamó la atención de los tertulianos fue el contraste  entre los rasgos y vida de los dos personajes principales, ambos protagonistas. Mientras Lucien se presenta como un hombre de clase burguesa, perteneciente a la élite intelectual francesa donde vive su profesión con éxito y goza de una estable y feliz vida familiar, Carlos aparece como un hombre solitario, escritor frustrado,  periodista cínico y amargado por las miserables circunstancias de la posguerra española.

Lucien es una persona esencialmente intelectual, que viene a España para estudiar un personaje  del mismo modo que analiza a sus pacientes en su consulta parisina, movido por un interés puramente académico y teórico, y que se plantea su viaje español como un paseo dirigido a comprender la patología de La Pastora e incorporar sus investigaciones a su amplio currículo. Ese idealismo y el hecho de haber tenido una vida fácil donde todo se le ha dado trillado, le convierten en un hombre ingenuo que está bastante en las nubes y se sorprende continuamente ante la pobre y opresiva vida de los payeses y habitantes de los pueblos por los que pasan.

Carlos, por el contrario se compromete a orientar y guiar a su acompañante francés motivado exclusivamnete por intereses económicos. Es un hombre de escasos recursos, un superviviente de una gran tragedia bélica, un marginado político, un fracasado profesional y social. La difícil vida que ha llevado le hacen mirar a su compañero de viaje con una actitud orgullosa y displicente,  impregnada de sorna y sarcástico escepticismo, lo que provoca no pocos enfrentamientos entre los dos personajes,  que se desprecian mutuamente con desconfianza y antipatía.

La tensión narrativa se mantiene alta desde el comienzo del relato y se extiende casi hasta el final, sustentada en la posición antitética de los dos personajes. Sin embargo, también se produce una transformación paulatina de ambos, tanto en lo que respecta a la opinión que uno tiene del otro, como en lo relativo al mundo que les rodea y las circunstancias, que les hacen cambiar el rumbo de sus motivaciones iniciales. La novela trasciende la oposición de las dos personalidades, para plantear al lector las enormes diferencias entre dos culturas, dos formas de ser y de pensar, como eran en aquellos años las que separaban a España de Francia y de Europa en general.

En el debate surgió el tema de la  justificación moral de La Pastora, pues si bien es cierto que la vida la maltrató hasta extremos imposibles y en ese sentido se la puede considerar víctima de sus particulares circunstancias, otras opiniones nos llamaron la atención sobre la crueldad de sus acciones con los maquis, y en ese sentido también fue verdugo para los que se le enfrentaron. La discusión quedó abierta a nuevas consideraciones y a la espera de reflexiones futuras.

En lo que sí hubo unanimidad fue en la valoración global de la novela, que consideramos bastante mediocre, aunque amena y fácil de leer. La voz narradora de la Pastora nos pareció bastante inverosímil y su tono  poco adecuado a la cultura y rasgos del personaje. En cuanto a la otra parte de la historia, la omnisciencia de la voz narradora se manifiesta en excesivas explicaciones sobre  aspectos psicológicos de los personajes, lo que evidencia sus carencias como criaturas de ficción, es decir, su falta de definición mediante  la acción o los diálogos.

El hecho de  haber leído recientemente Cinco horas con Mario y de haber conocido lo que es una voz  como la del personaje de Carmen y su caótico discurso, capaz de trasladar al lector a  su singular y absolutamente creíble universo, nos hizo apreciar aún más la obra del maestro Delibes y su genio narrador. También comentamos el descenso cualitativo de los Nadal, que tantas y tan prestigiosas novelas han dado a la literatura española. Como se ve, opinar es gratis, así que ánimo. GB.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Cinco horas con Mario


El martes, 22 de febrero, nos reunimos los miembros del club de lectura para comentar la última novela de la serie "De la novela romántica a la novela moderna". Para ello vamos a leer Cinco horas con Mario de Miguel Delibes.



DELIBES Y SUS CONTEMPORÁNEOS

Veamos algunas cuestiones sobre esta novela, que se escribió en la década de los sesenta del pasado siglo. Para entonces Delibes era ya un escritor conocido y relativamente consagrado. Sus relatos sobre la infancia y la vida rural castellana como La sombra del ciprés es alargada y  El camino se caracterizaban por un estilo singular, sencillo pero no simple, siempre elegante y transparente. El carácter sintético de sus descripciones y la brevedad y eficacia de sus diálogos para caracterizar situaciones y personajes, lo convierten en un escritor capaz de comunicar al lector la emoción de la vida que se filtra a través de las páginas de sus libros. Se le considera un narrador clásico y poco dado a experimentos y moderneces, aunque eso es discutible.

Hay que tener en cuenta que la novela europea llevaba desde comienzos del siglo XX intentando renovarse para encontrar una forma que superara el realismo y naturalismo decimonónicos. En España, las cosas iban con considerable retraso debido a la incomunicación sufrida durante los años de la dictadura franquista, aún vigente en esta década, pero algunos aires de renovación habían contagiado a los escritores españoles. Cela había publicado La colmena en los años 50, y algunos escritores se apuntaron al carro de mostrar sus dotes para "contar historias de otra forma"  Fijaos en estos títulos, base de la nueva novela española:

Tiempo de silencio de L. Martín Santos.
Últimas tardes con Teresa de Juan Marsé.
Nuevas amistades de Juan García Hortelano.
El Jarama de R. Sánchez Ferlosio.
Volverás a Región de Juan Benet.
La reivindicación del conde don Julián de Juan Goitisolo.
La saga/fuga de JB de G. Torrente Ballester.

Estos novelistas escriben sus relatos  ensayando las nuevas formas  de contar   historias:
  • Juegan mucho con las posibilidades de la voz narradora. Hacen que esa voz entre y salga del relato, se introduzca o se aleje de él. Para ello usan técnicas como el uso del diálogo combinando diversas formas del mismo. Entendemos por diálogo   el conjunto de parlamentos de los personajes. Cuando  en un relato interviene un personaje la voz  narradora desaparece del texto. Sin embargo el narrador tiene formas de controlar su presencia  en la narración. Veamos cómo lo hace:

  • Estilo directo: leemos las palabras o frases de los personajes sin intermediario alguno. Hay dos variantes: con verbo dicendi (con significado de actividad verbal como "decir", "gritar", "murmurar", etc.) y sin verbo dicendi. Veamos algunos ejemplos de la novela de Delibes.
..Valen ..dice ... repite..:"Aún me parece mentira.." 
Dice Carmen ...:
-Dormir, no, Valen, no quiero dormir..

Aparecen los dos puntos y comillas, seguidas del parlamento del personaje, tras el verbo dicendi. También se presenta con dos puntos y aparte, con guión o raya precediendo lo que dice el personaje. Esto es una mera variante en las convenciones de la puntuación.


• El estilo directo sin verbo dicendi es otra forma que tiene el narrador de salir del texto sin avisar de que un personaje va a hablar:

"Menchu se había comportado como una histérica.
-Cría cuervos."

Estilo indirecto, en el que leemos las palabras del personaje a través de la voz del narrador, que es quien nos las traslada. Si tomamos uno de los ejemplos anteriores en estilo directo, el cambio al indirecto sería:

"Carmen le dice a Valen que no, que no quiere dormir."

Observad que en este ejemplo la voz narradora hace constar su control sobre los parlamentos de los personajes. De estas tres formas, ésta es la que más implica al narrador, y la que menos, el estilo directo sin verbo dicendi.

Estilo indirecto libre, en el que el narrador transcribe lo que dicen los personajes a través de su propia voz. Es como el estilo indirecto pero sin verbo dicendi. En este caso se suele producir un desplazamiento temporal verbal al pasado o al futuro como si los personajes evocaran recuerdos o proyectaran sueños y deseos.

"Y Carmen experimentaba una oronda vanidad de muerto, como si lo hubiese fabricado con sus propias manos. Como Mario, ninguno; era su muerto; ella misma lo había manufacturado. "

Lo subrayado, es la voz de Carmen pero sin presentación del narrador, ni verbo dicendi. Es como si el verbo estuviera elíptico, y entonces leeríamos:
 
(pensaba que) como Mario ninguno...

• Además existen otras formas de dar voz a los personajes, como el monólogo interior. Como su nombre indica, el monólogo es un parlamento de un personaje que refleja sus sensaciones, sentimientos y pensamientos. Suele combinar la primera y tercera persona con la segunda, como si el personaje hablara consigo mismo:

"pero los hijos, no dan más que disgustos, no dan más que disgustos desde que se abren paso, desgarrándola a una vientre abajo. Cría cuervos; ya ves, Mario, ni una lágrima..."

El monólogo interior caótico es una variante del anterior. Sólo se diferencia en que el discurso interno del personaje es incoherente y desorganizado como cuando los pensamientos circulan a su antojo por nuestra mente.



Y todo esta información sobre cómo interactúan las voces del narrador y los personajes es importante para comprender esas nuevas formas de contar una historia, de escribir un relato. La novela moderna juega con todos estos recursos, que en sí mismos no son significativos si no están al servicio de una buena historia, de las que nos abren las puertas a un universo verdadero, en el que nos reconocemos, aunque sepamos que es ficcional. Así es Cinco horas con Mario, de Miguel Delibes.



Por ello, queridos contertulios, os instamos a que estéis atentos a los recursos que emplea Delibes y cómo los combina para construir una narración conmovedora y espléndida. Estas son las cuestiones alrededor de las cuales girará nuestra tertulia del último martes de este mes. Y sobre las que vosotros queráis, naturalmente:

1. Cuantas voces narradoras conducen la historia de Carmen? ¿de qué forma estas voces estructuran el relato? ¿por qué la numeración de los capítulos no es la convencional?

2. Que forma de monólogo usa el personaje de Carmen en su discurso?

3. ¿Cómo es el lenguaje que usa Carmen? ¿culto o popular? ¿hablado o escrito?

4. ¿Cómo es el mundo que percibimos a traves de la voz de Carmen? ¿a qué clase pertenecen ella y otros personajes del relato?

Esta ultima cuestión es la que más espacio ocupa en la novela. Podremos hablar de la sociedad que se refleja en la novela, la moral, la política, los valores. Todo un mundo encerrado en un libro, esperándonos. Otra radiografía de la sociedad española, pero esta vez de los años 60 del siglo XX.


¿ Delibes hace lo mismo que Galdós pero de otra manera? ¿Cuáles son las diferencias?

Espero jugosas respuestas. Buena lectura y buena suerte. GB





El club opina sobre MIAU



Esta novela nos ha abierto los ojos sobre una forma de narrar y describir que hemos considerado magistral y que a veces pasamos por alto, entretenidos con otras lecturas más actuales pero menos intensas y profundas. Porque en Miau encontramos una parte de la Historia del final del siglo XIX ,vista a través de la mirada crítica de un autor que dirige sus ojos a la vida cotidiana, esa que parece no influir en los grandes acontecimientos históricos, pero sí  padece sus consecuencias.
Nos encontramos ante una radiografía de la sociedad madrileña que muestra sus miserias a través de una familia de clase media, que vive la contradicción de tener que aparentar cierta posición social sin tener recursos para ello,  pues el cabeza de  familia ha perdido su trabajo  de funcionario del Ministerio de Hacienda, al haber ocupado el poder los conservadores liderados por Cánovas del Castillo, alrededor de 1873.

 El argumento gira alrededor de las vicisitudes y desventuras de la familia de Ramón de Villaamil -el cesante- y un conjunto de mujeres -esposa, hija, cuñada- que forman un conjunto casi esperpéntico en su afán por mantener  las apariencias aunque sus medios procedan del sablazo o del préstamo. Les llaman LAS MIAU, por aquello de que todas tienen cara de gatito.

En la tertulia nos hicimos algunas preguntas:

¿Novela realista y/o naturalista?

Coincidimos en que tiene rasgos de ambos estilos. Realista, porque reproduce con fidelidad las circunstancias políticas, sociales, económicas y morales del siglo y de los personajes que lo habitan:

En lo político, la historia narrada se sitúa en la época de la Restauración de Alfonso II, con alusiones claras a la reina Mª Mercedes. Se mencionan los dos partidos que se turnan en el poder: conservadores, en el gobierno, y liberales, como D. Ramón. El tema de la alternancia política, la injusta cesantía de los funcionarios de uno y otro bando, la miseria y dolor que los políticos causan a los ciudadanos con sus actuaciones irresponsables, más dirigidas a la conservación del poder que al buen gobierno de la nación. Aquí hicimos un alto para considerar lo poco que han cambiado las cosas....

En lo social, el lector vive el día  a día de los personajes: lo que comen, cómo y con qué se visten, cómo se divierten..., en fin, el sinvivir de la clase del "quiero y no puedo". También son reales las calles y plazas por las que andan o pasean, así como las tabernas, teatros, casas y oficinas.

En lo económico y moral, asistimos al espectáculo de una economía precaria en la que los pillos estafan al Estado y a sus congéneres, y así progresan los sinverguenzas sobre los honestos. O sea, como la vida misma... Hay un personaje, Victor, que representa la perversidad, la ignominia y el relajamiento moral del estafador y simpático sinvergüenza que prospera en la vida.

En lo cultural, sugerimos que a través del personaje de Victor, con su lenguaje cursi y amanerado, podría Galdós haber mostrado su crítica al romanticismo caduco. Lo mismo reflejaría la conducta histérica y alucinada de Abelarda (¡vaya nombrecito!) con su infantilismo de mujer débil y ñoña.

Y en cuanto a la religión, se denuncia lo peor de la misma: las creencias supesticiosas de Luisito le llevan a exageradas, ridículas e imposibles alucinaciones. Para Abelarda, es como el opio, una forma de evadirse de su mediocre vida y de sus problemas. Así que no hay ni un personaje que viva la religión de una forma que no sea malsana y enfermiza. Juzgue el lector.




En cuanto al naturalismo, proponemos una reflexión sobre las siguientes cuestiones:
  • Predomina el retrato o la caricatura?
  • Se muestra lo peor y más desagradable de la sociedad? (feísmo)
  • Hay en el relato cierta exageración o hipérbole?
  • Hay cierto esquematismo en la caracterización de los personajes?
  • Su conducta y actos parece predeterminada, como si estuvieran atrapados y no tuvieran libertad para decidir su destino? (determinismo)
  • Los personajes apenas evolucionan?

Respecto a la ùltima cuestión, proponemos una atrevida hipótesis:
"El único personaje que evoluciona y toma una decisión, trágica, es D. Ramón. Él va de la confusión y la obscuridad a la lucidez, a la luz de las evidencias que le llevan a comprender los hechos de su vida y actuar en consecuencia: desaparecer"

Sabemos que aceptar esto no es agradable. Pero ¿pretendía Galdós mostrar una realidad agradable al lector? ¿O lo que quería era mostrar lo peor de la existencia para así denunciar lo que no debe ser?

Otra cuestión que podemos valorar es el tratamiento de los personajes femeninos en la novela. Podríamos pensar que el autor traslada una visión de la mujer bastante negativa, en la que cada una de Las MIAU representara  un defecto:
  • Dª Pura, el autoritarismo y la hipocresía para mantener el statu quo
  • Milagros, su ayudante y complemento.
  • Abelarda y la difunta Luisa, la inmadurez y cursilería de las jóvenes.
Nos preguntamos: ¿Es Galdós misógeno?
Desde luego, Las MIAU son lo peor del sexo femenino. Con ellas denuncia la superficialidad y los males del despilfarro y del dispendio. Pero también están otras mujeres como las Curcubitas y las Cabreras como la tía Quinina.

Concluimos con algunas consideraciones generales sobre la novela, fruto de los comentarios de los miembros del club. Se trata de un relato con un argumento sencillo, con más descripción que narración pues pasan pocas cosas y se pretende  sobre todo, caracterizar a los personajes y evidenciar sus conflictos, como metáfora de la España de fines del XIX. El tiempo de la historia no es muy  largo ya que el relato dura apenas seis meses. En cuanto al discuso temporal, éste es lineal y los hechos suceden cronológicamente con alguna retrospección al mostrar el pasado de D.Ramón,  la vida de Luisa, de Victor y de algún funcionario. Aunque la novela no tiene mucha acción, sí que presenta gran tensión narrativa ascendente y con el desenlace al final, donde se mantiene de forma sostenida. La tensión es interior y psicológica, en la que la angustia de los personajes aumenta sin encontrar solucción.

Así que coincidimos en que Miau es una novela de ideas  en la que el narrador proyecta su punto de vista. Su voz es omnisciente, pues conoce los detalles más íntimos de los conflictos y carácter de los personajes, e implicado porque muestra una subjetividad extrema sobre los hechos que narra y los rasgos que describe, aunque lo haga en tercera persona. Valoramos mucho el monólogo interior del desdichado D. Ramón, a través del cual conocimos sus sentimientos, emociones y pensamientos más íntimos, con que concluye el relato.

Galdós, novelista moderno -como gustaba que le consideraran- capaz de desnudar al ser humano y mostrar el mundo en que vive. Maestro de novelistas y no por casualidad, ya que si cualquiera es aquello de lo que se alimenta, el escritor es hijo de lo que lee.

Leímos la descripción caricaturesca de Ramón de Villaamil que aparece en el capítulo 1, cuando aparece en la semipenumbra de su despacho. A continuación leímos la caricatura de el Dómine Cabra, también en el primer capítulo de El Buscón de Quevedo. Si no lo has hecho, hazlo pronto y comprobarás que nadie se hace escritor por casualidad. Nadie puede escribir sin haber leído mucho y bien. GB

lunes, 24 de enero de 2011

Miau


Mañana, 25 de febrero, nos reuniremos los miembros del club de lectura para compartir opiniones y juicios sobre Miau de Benito Pérez Galdós. Esta novela trata un tema aparentemente banal: la tragedia de un cesante, Ramón de Villaamil, que ha perdido su puesto de trabajo por un cambio de gobierno. Le suponemos de filiación progresista, ya que las peripecias que le llevan a malvivir y a suplicar por todos los medios que lo recoloquen  se desarrollan alrededor de 1870 durante el mandato del conservador Cánovas del Castillo.


Seguramente mañana hablaremos de muchas cosas referentes al universo creado por Galdós en esta novela, que nos permite mirar y valorar la vida cotidiana de unos personajes absolutamente mediocres, y que forman un mosaico, reflejo de lo que fue la sociedad de la España de finales del siglo XIX.

Cuestiones y comentarios que resumiremos en los días posteriores a la reunión y que esperamos compartir y debatir con los lectores.