Por Antonio Rey González
Las
cosas que aborrezco son sencillas:
la
estupidez, la opresión, la guerra, el crimen, la crueldad.
Mis
placeres son escribir y cazar mariposas.
Vladimir Nabokov
En la introducción de un ya clásico ensayo sobre la famosa novela de Nabokov, su
autora, la escritora rusa Nina Berberova, considera que existen tres tipos de
libros: los hay que caben por entero entre sus dos tapas; allí se quedan y de allí no
salen. Hay otros que no caben entre sus tapas, que parecen desbordarlas; pasan
años a nuestro lado, nos transforman, transforman nuestra conciencia, Y,
finalmente, hay una tercera clase de libros, que son aquellos que marcan la
conciencia e incluso el modo de vida de una generación literaria, y dejan su
marca en todo un siglo. Su “cuerpo” reposa en un estante, pero su “alma” ocupa el aire que nos rodea. A esos libros
-dice Berberova- los respiramos, viven en nuestro interior; nadie los ignora y
a pesar de haber sido escritos hace cien o mil años, siempre están junto a nosotros; maduramos con ellos, nos
nutrimos de ellos, nos fundimos con ellos y en definitiva los amamos por
siempre.
Uno de esos grandes libros, que ya tiene su
lugar en el sistema periódico de los elementos literarios es, sin lugar a
dudas, el libro que analizamos en esta ocasión: Lolita de V. Nabokov, aparecido en Paris en 1955, en inglés, lengua de su composición. La novela se publicó en los Estados Unidos en
1958. Su éxito fue estrepitoso,
excepcional y perdurable, y desde entonces se han hecho traducciones a casi
todos los idiomas del mundo, entre ellos el ruso por el propio Nabokov
(Phaedra, Nueva York, 1967).
Vladimir Vladimirovich Nabokov, novelista,
poeta, erudito, traductor y coleccionista de lepidópteros, nació en San
Petersburgo el 23 de abril de 1899 en una familia rica y aristocrática. Su padre fue un destacado y respetado político liberal, y su madre, Elena Ivanovna, una rusa noble e
igualmente rica, con una gran herencia artística
a sus espaldas.
Fue el mayor de cinco hijos y pasó su infancia
en la finca familiar de Vyra a unos 50 kilómetros de San Petersburgo. Aprendió primero inglés y luego francés con varias institutrices y más tarde perfeccionó el ruso. La familia en su vida
diaria hablaba habitualmente en su hogar una mezcla de francés, inglés y ruso y no cabe duda que esta diversidad lingüistica jugaría
un papel muy importante en el desarrollo de Nabokov como artista. El mismo se
describió a si mismo como “un niño trilingüe, perfectamente normal en una familia con una
gran biblioteca”.

Llevó una vida activa; jugó a tenis y futbol, y pasó horas y horas practicando su afición preferida: recoger mariposas; afición que pronto se convirtió en pasión y que influiría enormemente en su vida y en su arte. A la vez una serie de tutores de fueron proporcionando una educación muy variada, incluyendo el dibujo y la pintura.
En 1910 entró en la escuela Tenishev en San Petersburgo, la
más cara y avanzada de Rusia y
unos años después, en 1916, su tío le donó la cantidad equivalente a
unos dos millones de dólares lo que le permitió, entre otras cosas, hacer una
edición privada de 500 ejemplares de sus primeros poemas.
En noviembre de 1917 la familia Nabokov salió
de San Petersburgo para la finca de unos amigos en Yalta (Crimea), tras los
sucesos que condujeron a la abdicación del zar Nicolas II y la instauración del
nuevo gobierno revolucionario (Revolución de febrero) localizado al comienzo en
Petrogrado (San Petersburgo) y dos años después con el avance del ejército rojo
y el triunfo definitivo de la llamada Revolución de Octubre, los Nabokov
viajaron a Constantinopla y luego a Inglaterra. Vladimir y su hermano se
asentaron en Cambridge, estableciéndose el resto de la familia en Berlín, donde
su padre fue asesinado, años más tarde, por dos mercenarios
de derecha que, en realidad, intentaban matar al político Miliukov. Su madre se reasentó en Praga, donde
permaneció hasta su muerte en 1939.
Vladimir estudió ictiología
y más tarde literatura francesa y
rusa, superando su graduación en 1922. En ese tiempo escribió poesía, ya en inglés, y completó una traducción al ruso de Alicia
en el País de la Maravillas. Ese mismo año de la finalización
de sus estudios se trasladó a Berlín donde había una gran población rusa exilada. Se ganó la vida, a duras penas,
publicando cuentos y poesía (con el seudónimo de Vl
Sirin, para no ser confundido con su padre) y complementando sus ingresos con
traducciones, apareciendo como extra en películas,
actuando de secundario en obras teatrales y componiendo los primeros
crucigramas en ruso. También participó en grupos literarios lo que le permitió
realizar lecturas de sus primeras obras.
En 1925 se casó con su novia, también emigrada
rusa, Vera Slonim y publicó -en ruso- su novela Mashen’ka (María), que fue bien recibida por
la crítica, aunque le generó pocos
ingresos.
El año 1934 nació su hijo Dimitri y en 1937 abandonaron Berlín y
se instalaron en París, debido a su repugnancia por
el régimen nazi y los problemas
derivados de la herencia hebrea de su mujer. Allí siguió escribiendo en ruso, aunque compuso algunas
obras en francés y su primera novela en inglés: La verdadera vida de Sebastian Knight, decidiendo entonces que su
futuro literario estaría en ese idioma. Pero puesto
que Inglaterra no estaba preparada para ofrecerle el puesto académico que deseaba,
los Nabokov deciden emigrar a los Estados Unidos de Norteamérica, trabajando
inicialmente en el Museo de Historia Natural de Nueva York clasificando mariposas.
Durante el verano de 1941 enseñó escritura
creativa en la Universidad de Stanford, y posteriormente obtuvo una plaza como
profesor residente en literatura comparada e instructor en ruso en el Wellesley
College, prestigiosa universidad privada femenina. Posteriormente trabajaría en Harvard, primero como entomólogo y después, entre
los años 1949 a
1959, como profesor de literatura rusa y europea. También durante la década de 1940 colaboró en el New Yorker, impartió
conferencias y publicó un trabajo académico sobre Gogol.

En el año 1945 les fue concedida la ciudadanía
estadounidense y seis años más tarde compiló una especie de memorias tituladas
inicialmente, Evidencia conclusiva y definitivamente, Habla, memoria.
Como hemos dicho, a principios de los años 50
compuso la novela que lo hizo famoso. Consiguió un extraordinario éxito popular; tanto que permaneció
durante seis meses como el bestseller número
uno en los EEUU.

El dinero generado por la novela y los derechos
cinematográficos le permitieron a Nabokov retirarse a Cornell en 1959 para
dedicarse a escribir a tiempo completo. En 1961 él y Vera se trasladaron a Montreux (Suiza)
temporalmente, para estar más cerca de su hijo Dimitri que
estudiaba canto en Milan. Se acomodaron de momento en el hotel
Montreux-Palacio, pero allí pasarían el resto de sus
vidas. Nabokov continuó escribiendo y publicando nuevas novelas, como Pálido fuego, Gloria o Ada y el ardor.
Nabokov enfermó súbitamente de una extraña dolencia
pulmonar que le obligó a ingresar en cuidados intensivos; una congestión
bronquial que empeorando día a día y, a pesar de la consulta a especialistas
expertos, le condujo a la muerte el 2 de julio de 1977, a los 76 años. Su tumba es una sencilla y ancha losa de mármol, sin
ningún ornato, de color azul marino, con la escueta inscripción: “VLADIMIR NABOKOV. ÉCRIVAIN (1899-1977).
Su legado literario es impresionante y su prosa
continúa
deslumbrando tanto a eruditos como a lectores ocasionales.
Libros de Vladimir Nabokov
(Primera
cifra: año de la edición original. Segunda cifra: edición en castellano).
Todos
los enlaces remiten a la ficha completa y reseña si la hubiere en: Lecturalia (www.Lecturalia.com).
Bibliografía
-Berberova, Nina (2010). Nabokov y su Lolita. Madrid. Páginas de espuma
-Boyd, Brian (1992-2006). Vladimir Nabokov. Los años rusos; Los años americanos (Biblioteca de la memoria).
596+968 pp. Barcelona Anagrama
-The International
Vladimir Nabokov Society. A bibliography of criticism.
