Por Miguel Ángel Martín
Tradición oral
Alicia
en el País de las Maravillas es un libro que accedió a la
imprenta porque antes había sido
contado. Llega a nuestras manos siguiendo la misma evolución que las
colecciones de cuentos populares infantiles, que terminan siendo agrupados en
un único libro para facilitar y asegurar posteriormente su difusión.
Su
historia comienza el 4 de julio de 1862 durante un viaje en barca por el río
Támesis, cuando Charles Lutwidge Dodgson remaba acompañado de su amigo y
compañero Robinson Duckworth y de las hermanas Lorina, Alicia y
Edith Liddell. Las tres niñas son
las hijas de George Liddell, nombrado
Dean del Christ Churh College de Oxford, precisamente el mismo año en que
Charles Lutwidge Dodgson había sido contratado como profesor asociado. Poco
podía imaginar el hasta ahora profesor de Matemáticas, que ese paseo lo iba a
transformar definitivamente en el escritor Lewis Carroll y que su joven amiga
Alicia se iba a convertir en la protagonista de uno de los libros de aventuras
más leídos.
Prima, Secunda
y Tertia eran los nombres con los que Lewis Carroll llamaba
cariñosamente a las tres hermanas y, esa tarde, como todas las veces que se
reunían, se divertían con juegos de lógica y relatos de cuentos que él les
preparaba. Sin embargo, durante esa tarde de verano, consiguió una
extraordinaria narración que traspasaba la frontera de la realidad y se
adentraba en un mundo onírico y surrealista que iba a convivir con los
conocimientos, aficiones y comportamientos reales de Alicia.
El paseo y las aventuras que condujeron de la narración oral
hasta la definitiva publicación escrita, son detallados en el poema “Surcando
la tarde dorada”. Se trata de un poema introductorio que Lewis Carroll
incluye en el texto desde la primera
edición. En estos versos el autor reconoce que es el interés de las niñas por
el relato lo que potencia su imaginación,
y, cuando el cansancio aparece después de un largo tiempo de narración
ininterrumpida, ese cansancio que esconde la imaginación, entonces el narrador
trata de detener el cuento para descansar y continuarlo más adelante, son
entonces las niñas las no quieren que el relato termine: El
resto será para la próxima vez...
¡Ya
es la próxima vez! -a coro las tres-
Finalizado
el paseo, las tres hermanas le piden que escriba la increíble narración que han
escuchado, siendo la insistencia y el interés de Alicia por conseguirlo, la
razón que le anima a hacerlo. Los últimos versos de
este poema reconocen que el libro es el
premio a esta insistencia. Ella y esa infancia femenina que tanto
amó el escritor son las protagonistas del cuento.
Primera edición
El
primer libro de las aventuras de Alicia, es el regalo de Navidad que Lewis
Carroll hizo a su joven amiga. Carroll escribe y organiza los recuerdos de
aquella tarde. Los escribe a mano. Para que el libro sea menos aburrido,
también ha dibujado ilustraciones que
adornan el texto. Este manuscrito es un premio al
interés y la participación de Alicia durante aquella tarde en la que se idearon
los acontecimientos del viaje. Le ha puesto también un título: Las
aventuras de Alicia bajo Tierra, que evidentemente no será el definitivo
El
autor descubre las posibilidades del texto que ha escrito y considera que tiene
cualidades para ser leído y escuchado por más niños y decide que debe preparar
su publicación. Carroll todavía no es consciente del papel que su novela iba a
tener en la historia de la Literatura. No imaginaba que los adultos disfrutarían de su lectura
tanto como los niños para los que la había escrito. Piensa que sólo se trata de
un cuento infantil y así lo comenta en una carta, cuando pide consejo a sus
amigos para encontrar el título definitivo de lo que califica como un “cuento
de hadas” que está a punto de publicar.
Al comienzo del cuento Alicia se aburre y observa el libro que lee su hermana; no tiene dibujos ni diálogos “¿Y de qué
sirve un libro sin dibujos ni diálogos?”. No puede ser un libro
divertido. Carroll consideraba que un cuento infantil sin dibujos era aburrido y consiguió que
John Tenniel hiciera las ilustraciones. El acierto de estos dibujos es fruto de
un largo y laborioso trabajo de comunicación entre autor e ilustrador. Aunque no siempre estuvieron de acuerdo, el resultado final fue
magnifico, tanto que volvió a solicitar de nuevo las ilustraciones de Tenniel
para las nuevas aventuras de Alicia, cuando una tarde cruza a través del
espejo. Como consecuencia de esta
colaboración, los dibujos de Tenniel supieron
comprender tan bien los personajes de la obra que, desde
entonces, ha sido imposible imaginarlos de otro modo.
Por
fin, la primera edición con el título que todos conocemos “Alicia en el País
de las maravillas” está en las librerías en noviembre de 1865. Estamos en
2016 y este año se celebra el 150 cumpleaños de esta primera edición (sólo hay
que contar los años por cursos académicos)
El relato y sus personajes
El
calor de esa tarde es sofocante, adormece a Alicia y este adormecimiento es la
llave que le permite abrir la puerta de sus sueños y pensamiento oníricos, que
van a convivir con sus conocimientos, aficiones, comportamientos y con su forma
de ser real. Las características de la niña protagonista van a ser las de la
niña Alicia, o más bien las del arquetipo de niña que Lewis Carroll ha
construido a partir de su amiga Alicia: Cariñosa y amable, confiada (sin ningún problema beberá el líquido
“Bébeme” y se comerá la tarta “Cómeme” con los que cambiará de tamaño), deferente con todos y dispuesta a
aceptar disparates imposibles (antes de reducir su tamaño había llorado
formando un mar con sus lágrimas, donde se encontró nadando a un ratón y
pensando que no sería nada extraño que en ese lugar los ratones pudieran hablar,
se dirigió a él de esta manera: -¡Oh Ratón! ¿Podría usted indicarme la
manera de salir de estas aguas? Estoy muy cansada de nadar y necesito su ayuda,
¡oh, Ratón!) Y siempre orgullosa de los conocimientos que ha adquirido (“¡A lo mejor atravieso la Tierra y caigo
al otro lado! ¡Qué divertido si saliera por el país donde la gente anda boca
abajo! ¡Las Antipatías me parece que se llama….!, no siempre correctamente asimilados); todas estas Alicias, irán apareciendo
a lo largo de la narración.
La curiosidad le hace seguir a un conejo blanco a
su madriguera. Dentro de la madriguera todo es fantástico y lo
de menos es coincidir con animales que hablan;
lo extraordinario es la lógica de su pensamiento y de su lenguaje.
Algunos de estos personajes son una
metamorfosis de personas que proceden del entorno que conocen y comparten el
autor y la niña. El mismo Carroll, por ejemplo,
aparece en el relato representado por un dodo; con la elección de esta
ave desaparecida, hace una broma sobre sí mismo, ya que tartamudea ligeramente al pronunciar su
apellido: Do-Do-Dodgson.
El cachorro de perro y Alicia son los
únicos habitantes procedentes del mundo exterior y, hasta que llega a la partida de croquet, todos los personajes que aparecen son animales que hablan (el conejo blanco, el gato de
Cheshire, la liebre marcera, …) y que
ponen a prueba la lógica del lenguaje y de las palabras (palíndromos, silogismos,
inversiones, palabras homófonas que tanto gustan a los niños) Todos los personajes son importantes para la
narración. Sólo los erizos y flamencos tienen asignado un papel estático, como pelotas y mazos respectivamente con los que juegan al
críquet.
Como acabamos de
mencionar, en la partida de croquet van a aparecer nuevos personajes más allá
de los animales. Con las
cartas de una baraja, Carroll construye
y organiza una nueva sociedad, donde el papel de sus habitantes está
determinado por el palo y la figura de
la carta que los representa: los picos son los jardineros y los tréboles los
soldados; los corazones son los infantes reales y los rombos son los
cortesanos; las figuras son los miembros de la corte o invitados del rey y
reina de corazones. Carroll transfiere con gran habilidad el comportamiento de
las cartas de una baraja en una partida real, al de las cartas animadas del
cuento: no se conocen si están boca abajo, se les puede dar la vuelta
fácilmente, se curvan fácilmente para jugar al croquet…
Los
poemas que se distribuyen por todos los capítulos del libro son también
personajes fundamentales para el relato. Son parodias de versos y canciones
satíricas muy conocidas en la época de la primera edición. Estas referencias
culturales ya han desaparecido del imaginario colectivo y se ha perdido el
efecto que proporcionaban a los primeros lectores; afortunadamente conservan el
interés y frescura suficiente para ser apreciados por cualquier lector actual,
que tampoco sentirá ninguna carencia por desconocer las referencias morales
y satíricas de los versos que parodiaban.

El empresario Lewis Carroll
Lewis
Carroll estaba provisto de un innegable espíritu empresarial. Fue uno de los primeros escritores en
considerar fundamental la implicación y participación del autor en la
comercialización de sus libros y así lo demostró, interviniendo activamente en
todo el proceso.
Convencido
que un libro con imágenes reforzaba el interés por su lectura, sobre todo
cuando el lector es un niño, contactó y convenció al gran ilustrador John
Tenniel para que diseñara las imágenes de personajes, situaciones y paisajes
del cuento. Carroll tampoco se mantuvo
al margen durante este proceso de creación, que estuvo lleno de discusiones y problemas entre ambos y que no
terminaron hasta que la obra salió de la imprenta. Añadir ilustraciones al libro de Alicia fue un gran
acierto del autor y claramente contribuyó a su difusión desde el primer
momento.
Cuando
los libros de “Alicia en el País de
la Maravillas” ya estaban en las
librerías, Carroll intuyó la importante proyección que sobre el mercado
podían tener los personajes y temas de su obra. Objetos como cajas de sellos,
moldes de galletas, juegos de mesa, muñecas…, que diseñados a partir de las
ilustraciones de John Tenniel, han podido verse reunidos en la exposición que
en 2011 organizó la galería Tate Liverpool sobre el mundo de Alicia. No puede
negarse el importante papel que la comercialización de estos productos tuvo
también sobre el éxito y expansión de la obra.
Una
vez que la venta del cuento se había consolidado, escribió a Alicia Liddell
para pedirle prestado el manuscrito del cuento que era su regalo de Navidad.
Había intuido también, que las ediciones facsímiles de un original poseían
asimismo un importante valor comercial y estaba preparando una reproducción
de Las
aventuras de Alicia debajo de la Tierra, de esta manera. Alicia Liddell que
ya no era una niña, conservaba el original,
y, una edición facsímil del libro
fue publicada.
Otra
de las materias en las que Carroll/Dodgson reparte su actividad es la fotografía, una
dedicación que abandonó bruscamente después de 24 años. Tenía un gran dominio
de este nuevo arte y disponía de un estudio fotográfico completo. Realizó miles
de fotografías, la mayoría de niñas y de personalidades famosas; aunque nunca
pensó en la fotografía como una ocupación,
estos últimos retratos de personajes influyentes le fueron muy útiles
para acceder a círculos sociales importantes. Muchas de estas imágenes se
perdieron, otras se destruyeron, lo que
no ha impedido que sea considerado en la actualidad como una influyente figura
de la fotografía contemporánea
Aspectos lógicos y matemáticos
Se ha insistido en la importancia que sobre el texto proyecta la
figura dual Carroll/Dodgson, insistiendo en la importancia que ejerce Dodgson
profesor de Matemáticas en un Colegio de Oxford. Sin embargo, hay que
considerar que las aportaciones que realizó en este campo se centran
principalmente en aspectos didácticos;
más importantes fueron las que hizo en Lógica Formal, que siempre
acompañó de un carácter lúdico y recreativo.
Las aventuras de Alicia están llenas de cuestiones matemáticas,
conceptos lógicos básicos y silogismos recreativos. Todos estos recursos relacionados
con las Matemáticas y la Lógica están pensados para entretener e interesar a
los niños, que son los lectores para los que desde el principio está escrita la
obra. Las discusiones y conclusiones que se han originado después de publicado
el cuento, no deben hacer más difícil lo que puede ser leído y comprendido
desde la infancia. Son tantas las propuestas que aparecen en el texto, que
elegir algunas para ser comentadas y discutidas exige un gran esfuerzo de
selección. Las siguientes cuestiones son interesantes no sólo por su contenido,
si no por las aportaciones que llegaron más tarde:
1. Alicia “canta” una columna
de una extraña tabla de multiplicar.
…..voy a ver , si al menos sé las cosas que antes sabía. Veamos:
cuatro por cinco, doce; cuatro por seis, trece; cuatro por siete ……!Dios mío!
¡A este paso nunca llegaré a veinte……..
Pensemos en la niña que protagoniza el cuento; se encuentra en un
periodo escolar en el que aparecen las tablas de multiplicar y la obligación de
memorizarlas. La regla que recuerda Alicia es divertida porque no es cierta y
además es fácil de memorizar. Si el lector sigue la secuencia de la tabla,
descubrirá que doce por doce son diecinueve y es cierto que no se llega a
veinte. En pleno periodo de aprendizaje el mundo de la multiplicación no existe
fuera de las tablas.
Ha sido más tarde cuando se ha buscado significado a los
resultados de esta nueva regla de multiplicación. En “Alicia Anotada”
(Las aventuras de Alicia y su continuación, comentada y con anotaciones de Martin Gardner) encontramos una solución más
interesante y compleja propuesta por A.L.Taylor y, cuya explicación, tampoco
necesita de sofisticadas herramientas matemáticas. Es cierto que 4 por 5 son
12, pero en el sistema de numeración de base 18; 4 por 6 son 13, en base 21;
mediante esta progresión, aumentando la base de 3 en 3, el resultado de la
tabla será correcto y no llegará a 20, ya que 4 por 12 son 19 en base 39. La sorpresa es descubrir que nunca
esta regla de multiplicación, si se mantiene la progresión de las bases
numéricas con las que se trabaja, permitirá llegar a 20, ya que 4 por 13 será
1, seguido del símbolo que se asigne a 10 en el sistema de numeración 42,
evidentemente menor que 20.
2. El cuervo y el escritorio.
2. El cuervo y el escritorio.
El Sombrerero abrió unos ojos de manera desmesurada al oír las palabras de Alicia. Pero lo único que se le ocurrió decir fue:
-¿En qué se parece un cuervo a una mesa de
escritorio?
«¡Esto se pone divertido!»-- pensó Alicia-- «Me
alegro que les gusten las adivinanzas.» Y añadió en voz alta:
-Creo que sé la solución.
-Exactamente -contestó Alicia
Lewis
Carroll reconoce que la adivinanza tal y como aparece en el texto original
carece de solución. Desde su publicación se encontraron multitud de soluciones,
algunas verdaderamente ingeniosas. Después de recibir numerosas consultas sobre
la verdadera solución, el escritor
considera que la siguiente es la más apropiada, aunque reconoce que se obtiene
después de publicada la obra:
Because it can produce a few notes, though they are very flat and it is nevar put the wrong end front
Su traducción puede ser la siguiente:
Debido a
que puede producir algunas notas, aunque son muy planas y
nunca pone
delante la parte equivocada.
Considerar esta solución como la más adecuada, exige fijarse
que en la solución propuesta la palabra que está escrita no es “never” (“nunca”
en inglés), si no “nevar”, Esta palabra carece de significado, parece un error
que se ha corregido al sustituirla por nunca; sin embargo, escrita al revés se convierte en “raven”
(cuervo). Este juego de palabras es intraducible, pero aproxima el texto de la
solución al enunciado del problema. Puede utilizar como texto definitivo:
“Ambos producen algunas notas
planas, y nunca están con el lado equivocado hacia delante”.
La adivinanza no tiene una solución única porque evidentemente hay
innumerables respuestas correctas. Las
dos siguiente son interesantes:
Porque hay una “b” en ambos, y
una “n” en ninguno.(A. Huxley)
Porque Poe escribió sobre ambos
3.- El gato de Cheshire
De la habilidad que hacen gala los
personajes en el uso del lenguaje, han surgido interesantes problemas. Al
finalizar la conversación con Alicia,
desaparece el gato de Cheshire después de permanecer largo tiempo sólo
su sonrisa. Entonces Alicia exclama: Was it a cat i saw?. Se trata de un divertido palíndromo en lengua
inglesa, que no mantiene su condición al ser traducido. Explorando todas las
maneras posibles de leer la frase, se propuso el siguiente problema sobre un
cuadrado de letras:
¿De cuántas maneras diferentes se puede leer la
pregunta de Alicia, "Was it a cat I saw"? (¿Era un gato lo que vi?)
Empiece por cualquiera de las W, muévase a las letras adyacentes.
La respuesta no es fácil, pero estas ayudas nos pueden conducir a
encontrarla:
¿Cuál es la respuesta
correcta 576 o 63504 formas
distintas?
Se recomienda
estudiar de cuántas formas distintas se puede leer la frase completa y de
cuántas maneras se puede llegar a la letra C que está en el centro del
cuadrado.
En la misma conversación de Alicia con el gato
de Cheshire es interesante iniciar una discusión sobre la validez del
siguiente razonamiento: Le pregunta
Alicia al gato: -¿Cómo podría
usted probarme que está loco?
-Empezaremos por admitir -le dijo el gato- que los
perros no están locos…¿Me lo admites?
-Admitido- dijo Alicia
Ahora bien –prosiguió el gato- los perros gruñen
cuando se enfadan y mueven la cola cuando están contentos, ¿no es así? Pues yo
gruño cuando estoy contento y muevo la cola cuando me enfado ¡Prueba evidente
de que estoy loco!
Final
La
influencia de Alicia en el País de la maravillas sobre escritores, artistas o
científicos ha sido extraordinaria y una reseña de toda esta repercusión sería
muy difícil de resumir. El éxito general
y atemporal de la obra debe buscarse en
el carácter subversivo de la narración. En un periodo que todos los cuentos
infantiles debían ir acompañados de una edificante moraleja, la obra de Lewis
Carroll no tiene voluntad de cumplir este
requisito. Esta decisión ya es un
primer acto de rebeldía frente a las estrictas
normas de la época. No debe pensarse que se trata de un ejercicio
gratuito, los poemas que escribe Carroll para el cuento son parodias de
canciones infantiles que moralizaban con estos valores.
La
ironía domina el relato surrealista del texto y en ningún momento justifica o
respalda la verdad oficial del momento. Los valores de moralidad, disciplina, los
rígidos prejuicios y severas prohibiciones tan característicos de la época
victoriana son a menudo maltratados y satirizados en sus páginas. Un texto que parece no
respetar la lógica de las leyes del lenguaje y de la palabra, siempre debe ser
considerado revolucionario.
También
es permanente la ironía sobre aspectos fundamentales de la estructura social en
la que nace. Se burla de los rituales educativos en el examen de francés que
realiza Alicia con las reinas; utiliza una lección del libro de texto de
historia de las niñas para dejar “secos” a todos los que se habían mojado en el
mar de lágrimas; las materias como Batín
y Friego (retruécanos con los que agradar a los niños) se llaman dis-ciplinas,
porque dis-minuyen en el nuevo horario de día en día.
¿Cómo
no rebelarse contra la injusticia después de vivir la surrealista escena del
mensajero del Rey condenado por un crimen que quizás no cometerá nunca? ¿Cómo
no ver reflejadas las instituciones de la Justicia en el proceso que acusa a la
sota de corazones de ser la autora del robo de tres tartas a la Reina? El juez,
los jurados, un juicio en el que se pide
primero el veredicto y después el proceso, son una muestra del mundo
surrealista en el que tantas veces se mueve la Justicia.
El
nepotismo y despotismo de la Reina y del
Rey de corazones son una imagen crítica de las posibles coordenadas a las que
puede llegar el ejercicio del poder: un Rey que actúa como juez de un juicio
cuyas normas va dictando según se desarrolla el proceso; una reina que resuelve
cualquier incomodidad con la orden: “que le corten la cabeza”. La reina de
corazones es una crítica al poder de la monarquía, que gobierna con el miedo y
la fuerza de los grandes, con la hipocresía
de los cortesanos que adornan sus cuerpos con partes falsas por la única
razón de agradar a la reina
¿Qué
pensar del egoísmo de nuestros semejantes cuando el sombrerero loco se niega a
ceder a Alicia un sitio en una mesa casi vacía, pero preparada para muchos
asistentes?
Nos
descubrimos en un mundo disparatado en el que “no se puede evitar andar
entre locos” y donde es posible que sea cierto aquello que dice el gato de
Cheshire: “somos todos locos aquí”

Las
aventuras de Alicia es uno de esos extraños libros en cuya lectura coinciden
niños y adultos. Los niños descubren en
el texto las posibilidades del lenguaje y los temores de la infancia (miedo a
crecer), los adolescentes descubren las dificultades de identificar su propia
personalidad y confirman sus ideas sobre la estupidez e hipocresía del mundo de
los mayores. En el relato se plantean
numerosos problemas de interés humano, social, lingüístico y lógico que
desarrollados en un entramado de símbolos y métodos han deslumbrado a numerosos
adultos.
Alicia
nace como un cuento infantil, sigue siendo un cuento infantil y es también un
cuento para adultos. Mejor no hacer caso a Martin Gardner cuando recomienda
hacerlo desaparecer de las bibliotecas infantiles y llevarlo definitivamente a
las de los adultos.
¿Hubiera
sido hoy posible el éxito de este cuento? Incluso ¿su publicación?. Gran parte
de su contenido sería considerado políticamente incorrecto y fácilmente
hubieran aparecido mentes bien pensantes que hubieran impedido su salida de la
imprenta. ¿Se imaginan al autor de un cuento infantil con un maletín lleno de
juegos y con la mente llena de relatos que utiliza para entablar amistad con
las niñas que juegan en un parque? Sólo amistad con niñas; la opinión sobre los niños queda clara
cuando, después de cantar unos versos mágicos,
la marquesa lanza su bebé hacia Alicia, que lo recoge en sus brazos, en
donde se produce el proceso de metamorfosis que lo transforma en un “cerdito”. ¿Tan difícil sería imaginar
una campaña de denuncia en los medios contra un pervertido que incita a los
niños al consumo de alucinógenos? ¿Y qué decir de la rapidez con la que la
reina aplica la pena de muerte?
Estaban en
plena época victoriana y fue tan grande el éxito y difusión, que Lewis Carroll
terminó escribiendo una continuación de las aventuras de Alicia y en 1871 ya
estaba en las librerías: “Alicia a través del espejo y de lo que encontró al
otro lado”. Si hemos despertado con Alicia en el jardín, es el momento ideal
para acompañarla de nuevo por el mundo que encontrará detrás del espejo, mucho
más complejo e intelectual: el juego de cartas es sustituido por el juego de
ajedrez y sus reglas. Son unas aventuras
aún más ingeniosas que las que cuenta el
primer libro, pero donde el narrador Charles Dodgson, profesor de Matemáticas y
Lógica, va desplazando a Lewis Carroll narrador de cuentos infantiles. Este
dominio del componente abstracto explica que el éxito de este libro haya sido
mayor entre los lectores adultos.
Leeré
de nuevo el libro de Alicia en el País de las Maravillas y me gustaría hacerlo como lo escuchan los
niños de la aldea mexicana de Tomatlán,
cuando Fausta decide contarles un cuento. Lo narra Elena Poniatowska en
su libro La piel del cielo: “Entonces, a Fausta le dio por contarles un
cuento y surgió Alicia en el País de las Maravillas. A los niños no les parecía
asombroso que los animales hablaran, puesto que a diario interpelaban al burro,
a la vaca, a los perros, hasta a los madroños que dan flor y a la pastura.
Tampoco les resultó incomprensible hacerse grande o chico a voluntad con sólo
ingerir un minúsculo pastel con pasas.”

