martes, 21 de abril de 2020

La primera mano que sostuvo la mía - Comentario

La primera mano que sostuvo la mía
Maggie O’Farrell
Advierto que este comentario será un  resumen de las impresiones que ha dejado en mi la novela y que iba anotando, sin ninguna pretensión literaria, es la primera novela que he leído de esta autora. 
La escritora Maggie O’Farrell  nació en 1972  en Irlanda, y actualmente vive en  Edimburgo con sus tres hijos, no reproduzco su biografía que puede encontrarse  en la red. Es autora de varias novelas, y ha sido muy reconocida, tanto por la crítica por los premios obtenidos, como por los lectores, ya que sus libros han tenido éxito comercial.
En cuanto a esta novela, que creo se público el año 2010, no se puede hacer un resumen de la trama sin hacer "spoiler", pero si puede decirse que se narran  dos historias paralelas,  que se van relatando de forma intercalada, una transcurre en los años 1950, y es la de  Alexandra- Sandra, o Lexie, como se llamará posteriormente,  una joven  que vive en el campo, con sus padres y hermanos,  y se va a vivir y trabajar a Londres, donde se relaciona, de una forma no tradicional, con varios hombres y tiene un hijo. 
La segunda,  en el momento actual,  es decir el de la publicación, es la de Elina y Ted que acaban de tener su primer hijo. Elina es finlandesa, también ha dejado su hogar y por tanto cambiado su ambiente,  y se ha ido a pintar a Londres, allí  vive con Ted desde hace tiempo,  no están casados, y acaban de tener su primer hijo, tras un parto muy difícil.
La primera parte es mas descriptiva de la forma de vivir y de evolucionar,  tanto de la protagonista,  como de la sociedad y cultura en el Londres de la época,  en un ambiente un poco bohemio a través del periodismo, sobre todo del cultural, clubs de jazz, vida nocturna, galerías de arte, y así aparecen unos cuadros de importantes pintores, Kooning, Bacon, Pollock,   que adquieren  importancia en la trama.  También menciona, aunque de una forma  ligera,  el mayo del 68. En la segunda parte se da más importancia a los sentimientos que se producen en los protagonistas, en cómo se “sienten”,  y siempre relacionados con el cuerpo, con sensaciones físicas,  sobre todo  de malestar.  La acción de la primera parte  transcurre durante  varios años,  la de la segunda parte transcurre únicamente durante varios meses y las dos historias se entrecruzan en un momento determinado, pero para mi eso ha sido de lo menos interesante de la trama. 
En cuanto a la forma,  un narrador omnisciente  cuenta la acción en tercera persona, la autora como ha destacado la crítica, es una excelente narradora, que sabe conectar la acción de las dos tramas separadas por 50 años. 
Para mí destaca que la forma de contar, de narrar, tanto  las descripciones de los escenarios, y sean paisajes rurales o urbanos, como la percepción  del transcurso del tiempo,   que es muy importante en la novela ,  es una forma muy visual, muy cinematográfica y  nos  recuerda el “contar” escenas de una película.  Hay momentos evidentes, como uno bastante al principio en  que el narrador dice literalmente  “hay que  “rebobinar” un poco la película”,   y describe  una acción en cámara rápida hacia atrás,  hasta llegar a un momento anterior en que va a comenzar, que en este caso es cuando Lexie sale de la casa familiar y se va a Londres. 
Pero también emplea otra que me parece interesante, y es  describir como el transcurso del tiempo influye en un escenario. Por ejemplo como es en el momento de la escritura, ( y por tanto lectura),  un edificio,  una casa, o una habitación, en ocasiones a través de una ventana, para después explicar los cambios que ha tenido, como era antes, y así comienza la acción en ese  momento anterior,  y en un escenario que es el mismo pero ha cambiado.  Es como si esa transformación “hacia atrás” se produjera  en una pantalla y entonces aparecen los personajes.  Como digo  son  formas en que  la narración  juega  con el transcurso del tiempo. También al contrario,  finaliza una acción pasada y  explica,  esta casa ahora ha cambiado, donde estaba esta habitación ahora hay…. , y en ella vive……..y así nos menciona e introduce el tiempo ya transcurrido.
En cuanto a los personajes, la novela se centra  en  las dos mujeres, Lexie y Alina,  están bien trazados,  dando importancia, creo, a que cambian su vida al marchar a otro lugar,  y a su forma de vivir el amor, porque también cambia su vida sus relaciones con los hombres, pero,  sobre todo a como viven  la maternidad.   
Las  familias y sus secretos, que la generación siguiente ya no conoce, son también importantes, y en ellas la autora  sí describe, aunque no de forma explícita, un cambio social de la familia tradicional a una forma mas libre.  Para los jóvenes siempre hay una pareja de padres tradicionales que son eso, los padres, la familia, la tradición.  Ellos, los jóvenes y las jóvenes quieren vivir de otra manera, y lo hacen, aunque  después puede resultar que  aquellos padres  pueden no ser tan “tradicionales” y las cosas no son como ellos creían. 
Pero  la vida de las mujeres cambia realmente con la maternidad,  que está  descrita en  aspectos  alejados de la clásica “completa felicidad”, sobre todo en Elina,   en que se une  un importante  malestar físico,  dolor,  tras un  parto con cesárea especialmente  difícil, y con  peligro de muerte.   
Aparecen las dificultades de la maternidad,  aún cuando todo va bien, en cuestiones menos originales,  como la falta de tiempo, el incremento de las tareas domesticas para tener  preparado todo lo necesario,  el no dormir, siempre  el sueño, y todo unido a la esclavitud de la  lactancia natural, tema de mucha actualidad por las presiones que existen hoy en las jóvenes para que la utilicen.
En un momento la periodista Lexie que cría sola a su hijo, escribe, “La mujer en que nos transformamos cuando tenemos hijos “ y el contenido del artículo es muy explicativo. 
En cuanto a la figura del padre, cuando existe, como es el caso de  Elina y Ted, su presencia no impide que la madre se quede  y se sienta sola con sus recuerdos extraños por la anestesia, sus dolores y su malestar, unidos a las primeras preocupaciones y responsabilidad por el bebe.
 Aunque la autora  parece querer destacar una diferencia en la época actual el padre, Ted, se preocupa y procura colaborar, incluso tiene una baja por paternidad,  pero para él, para los varones,  todo es diferente en esa experiencia de tener un hijo.
Como decía,  me ha resultado muy interesante, y original  también,  la utilización en la narración de la relación entre las sensaciones corporales, dolor, malestar,  mareo, sueño, palpitaciones,  en que por otro lado casi no utiliza un lenguaje científico o medico, y los sentimientos de tristeza, de  confusión, desdoblamiento, extrañeza.   Esto se produce también en el personaje de Ted, que parece tener  un problema neurológico, con perturbaciones visuales que describe como “se me ponen los ojos un poco raros”, al  que llama “deslumbre”   pero que aparece  totalmente relacionado con los recuerdos, con algo  que pasó y no recuerda, también relacionado con la maternidad, por cierto, y es a través de los momentos de las perturbaciones como  va recordando.
En relación con estas descripciones muy corporales que utiliza la autora, parece que las escenas de los recuerdos del hospital  del personaje de Elina  pueden  estar  basados en la experiencia real de ella de un parto con peligro de muerte. 
Y me ha llamado  la atención, como un hilo de los intereses de la autora,  que su  último libro publicado, en España en  el año  2019,  que en ingles se llama   “Soy, soy, soy, 17 roces con la muerte” , y en español “ Sigo aquí”,  es una especie de memorias de varios momentos de su vida en que ha estado muy cerca de la muerte.    
La realidad y la ficción muy cercanas en la novela actual. 

Concha Gisbert

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