jueves, 31 de octubre de 2019

Música






MÚSICA
Yukio Mishima

Alianza editorial

Mishima es uno de los escritores japoneses más conocidos en Occidente, y su obra se caracteriza por su preocupación por el conflicto entre la sociedad tradicional japonesa y lo vacío de la vida contemporánea. El autor abrumado por la esterilidad de la vida moderna, se suicidó ritualmente. En esta novela se nos narra la relación entre una paciente y un psiquiatra, ante el problema de ésta, que no puede escuchar los sonidos de la música. Pronto el profesional asociará el problema con tensiones sexuales ocultas y otros problemas de fondo, descubriendo que ella no cuenta siempre la verdad. Relacionará la música con el orgasmo y su carencia con la frigidez, problema aparente de su paciente. Todo muy en la linea del psicoanálisis freudiano, en boga en la época que le permite a Mishima intentar, obsesivamente, llegar al fondo del alma humana.

El sueño de Bruno





EL SUEÑO DE BRUNO 
Iris Murdoch
Ed. Lumen

El sueño de Bruno (1969) (junto con El mar, el mar) es una de las obras mayores de Iris Murdoch (Dublín, 1919 - Londres, 1999), considerada nada menos que la mujer más brillante de Inglaterra y también la más persuasiva y enigmática. El protagonista de esta inquietante novela es un nonagenario llamado Bruno, que, en el ocaso de sus días, yace en la cama obsesionado por las sombras de su pasado y seducido todavía por su principal pasión: las arañas. Alvaro Pombo, que veneraba a Murdoch, dijo que leerla suponía entrar en contacto con un mundo intelectual de preocupaciones teóricas y prácticas, narrativas y éticas, que resultaba extraordinariamente seductor.

El tiempo de los regalos






EL TIEMPO DE LOS REGALOS
Patrick Leigh Fermor. 
Ed. RBA

Patrick Leigh Fermor es considerado por muchos como el Gran Maestro de la literatura de viajes. Un hombre que llevó una vida de aventura y que elevó la literatura de viajes en Inglaterra y el mundo al lugar que se merecía. El tiempo de los regalos es el primer volumen de uno de los grandes libros de viajes del siglo pasado, una maravillosa historia que narra las aventuras del joven Fermor en el año 1933, cuando decidió huir de Inglaterra a Holanda para emprender un largo viaje caminando hasta Constantinopla, el destino que tenía en su corazón. El segundo tomo del viaje  se tituló Entre los bosques y el agua y el tercero, El último tramo, publicado después de su muerte. Los tres nos llevan vivir inolvidables historias, un día con humildes campesinos, otro día con aristócratas o nobles,  un día en bellas ciudades centroeuropeas y al otro en miserables aldeas, un día bebiendo en tabernas con humildes ciudadanos y al otro hablando de literatura y arte con profesores de Universidad. Un libro en suma apasionante

Frankenstein







FRANKENSTEIN
Mary Shelley
Ed. Austral
(Edición anotada: Ariel)

En el año 2018 se cumplió el bicentenario de la publicación de esta novela gótica que se ha convertido a partir de entonces en uno de los referentes imprescindibles del mundo moderno y la figura del monstruo de Frankenstein forma parte ya del imaginario colectivo. En ella se narra, de manera epistolar,  la historia de Victor Frankenstein, que recogido de entre los hielos del Ártico, cuenta su vida y su tragedia al capitán Walton; de cómo descubrió el secreto para dar vida a la carne muerta  y cómo creó el monstruo que después se rebeló contra él y al que ahora persigue.


sábado, 19 de octubre de 2019

Emilia Pardo Bazán





LA TRIBUNA
Emilia Pardo Bazán

La primera novela que publica Pardo Bazán es «Pascual López» (1879). «La Tribuna» (1883) es la tercera de la escritora y, sin duda, una de las más importantes de su época, ya que es la primera novela naturalista, con gran influencia de Emile Zola. También es la primera novela social donde se incorpora por primera vez -aún antes que lo hicieran Perez Galdós o Blasco Ibáñez- al proletariado en la novela española.
Se enmarca en el mundo obrero y refleja la pobreza que sufren las clases populares. La autora narra de forma explícita su miseria, y destaca de forma especial la atención que presta al mundo laboral femenino. La novela surge de la intervención de las cigarreras en una revuelta pública en la que luchan por sus derechos laborales. «La Tribuna» no es, quizá, la obra más conocida de Emilia Pardo Bazán, aunque es tan importante dentro de la novelística de la escritora como la famosa «Los pazos de Ulloa»






INSOLACIÓN
Emilia Pardo Bazán

Esta novela data de 1889, ya abandonadas las reglas del naturalismo. En su época causó gran escandalo; el tema se consideraba escabroso (la aventura sexual de una viuda con un hombre más joven que ella) y, por si fuera poco, en ella se trataban asuntos como la distinta moral sexual para hombres y mujeres. Fue denostada por autores como Clarín o Pereda, aunque muchos críticos ya entrevieron el magnífico estudio psicológico del personaje femenino y  la gran calidad literaria de la obra.



EMILIA PARDO BAZAN 
(Colección Españoles Eminentes)
Isabel Burdiel     
Taurus (2019)

La historiadora valenciana Isabel Burdiel restituye en esta biografía la figura Emilia Pardo Bazán, novelista española por excelencia; personalidad clave del siglo XIX y, junto con Clarín y Galdós, una de las grandes novelistas del siglo XIX europeo. Fue una escritora eminentemente popular y a la vez una intelectual respetada, polémica y vituperada, excelente empresaria de sí misma, notable periodista, crítica e historiadora de la literatura. Según Burdiel “el objetivo de esta biografía ha sido aprehender o, quizás más precisamente, explorar la asombrosa y desconcertante capacidad de Emilia Pardo Bazán para escapar al territorio conocido de las definiciones”. En ella además se disecciona con rigor este apasionante periodo de nuestra historia, y todo en un estilo que ya engancha al lector ya desde las primeras páginas.

jueves, 31 de mayo de 2018

La vida hecha literatura


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La vida hecha literatura

Las defensas, de Gabi Martínez.
Editorial Seix Barral, 2017.
496 páginas.

El interés de esta novela se encuentra sobre todo en lo que nos cuenta: la locura relatada por un neurólogo que se volvió loco. Porque Gabi Martínez, el autor, convierte al doctor Escudero en personaje protagonista y relator en primera persona de esta historia real con escasas probabilidades de volver a repetirse.

¿Qué desencadena un ataque de locura? Escudero se pondrá a la faena para desentrañar las causas de su caso particular. Con sus conocimientos científicos tratará de encontrar un diagnóstico, y nos hablará de su entorno familiar, la falta de amor a su madre en justa correspondencia, la frialdad con su padre, su matrimonio con Sol, la relación con sus hijas, el sentimiento de falta de libertad que le provoca su familia, su afición a las mujeres y su éxito con ellas, su forma de amar, su debilidad autodestructiva con el alcohol y el tabaco, el estrés laboral y el acoso por parte de su jefe, un tal doctor Subirats, experto en prácticas de mobbing que lleva a cabo con calculada exactitud. Todo esto y sus consecuencias –frustración, victimismo, escepticismo, descreimiento, ironía caústica- se encuentra en esta novela que no respeta la sucesión cronológica de los hechos y consigue, sin embargo, que el lector siga sin problemas el hilo narrativo.

La voz narrativa es única, la del doctor Escobedo, si bien hace frecuente uso del relato indirecto: “Sol dirá que…”, “Diana dirá después …”, con lo que, respecto a diferentes situaciones, nos aporta las opiniones de otros personajes esenciales interpretadas desde su punto de vista, lo que enriquece el texto.

Surgen muchas cuestiones inquietantes al leer este libro, cuestiones que afectan al lector en cuanto a posible futuro paciente, como las relaciones, no siempre fluidas, entre neurólogos, psiquiatras y psicólogos. La cuestión de si la enfermedad mental tiene siempre un origen físico y sean las variables sociales y las circunstancias personales (estrés, víctima de mobbing, etc) sólo coadyuvantes para su activación, incluso violenta, como es el caso que nos ocupa. De hecho, se descubrirá que el doctor Escudero tiene una enfermedad de las llamadas autoinmunes (anticuerpos del sistema defensivo que atacan al organismo en lugar de defenderlo), de ahí el título metafórico de la obra.

Estos son los motivos por los que pienso que esta novela merece leerse aunque su prosa sea mejorable y acuse un exceso de páginas que le restan intensidad al relato.

María García-Lliberós

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martes, 15 de mayo de 2018

Cuando llega la penumbra


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Cuando llega la penumbra, de Jaume Cabré
Irónico  acercamiento a la génesis del mal

 La penumbra es esa zona de sombra entreverada de luces inciertas. La ambigüedad, la duda y el humor diluyen la definición del mal  lanzándolo al territorio del caos, muy lejos del orden de un mundo moralmente cerrado y unívoco. El autor de estos cuentos propone al lector una reflexión sobre  la génesis del mal y sus manifestaciones, desde el asesinato, el robo, la venganza  y la pederastia, al burlesco final de un dictador, otra encarnación de la maldad en sociedades políticamente contaminadas (Bala de Plata). Con una mirada lúcida y sutil, el autor delega en diversas voces  la narración de unas historias   donde el azar, el maltrato, la mala suerte, la rabia o el miedo aparecen como causa  y motivo de los crímenes.

El autor propone a los lectores participar en un juego narrativo que se extiende en dos direcciones: por un lado, el crimen inicial, el secuestro y asesinato de la hija del señor Parés, funciona como  motivo que salta de uno a otro argumento, conectando las historias del  mismo modo que algunos personajes entran y salen del ficticio cuadro de Millet, La paysanne. Con aguda ironía el autor nos hace pasar de la ficción literaria a la reflexión metaliteraria al crear en el cuadro, cuya esencia es descriptiva y estática, la posibilidad de animarse con la irrupción de personajes que transforman la quietud en movimiento y  éste en acción. Los componentes de todo  discurso narrativo, espacio y tiempo, se alternan mediante esta broma fantástica que permite imaginar al senil Claudi, el astuto Rigaud y al  furioso señor Parés, paseándose junto a la bella aldeana que camina hacia el sol y que, por cierto, acaba harta de tan arrobada compañía. El cuadro animado adquiere la textura simbólica del  libro como continente de todas las historias.

 Con  su humor habitual, Cabré se dirige  a un lector cómplice que sepa apreciar sus guiños. La sombra sobrevuela sobre todos los relatos como símbolo del dolor, el miedo, la culpa y la muerte. El lado oscuro del hombre se impregna de ambigüedad al mostrarse en dos realidades que duplican  el punto de vista sobre sus límites morales. El espejo donde Sara Voltes-Stein (personaje de Yo confieso) se refleja mientras pinta su autorretrato, como el cuadro La Paysanne, sitúa a los personajes en dos escenarios, el virtual y  soñado frente al realista, ambos ficticios. Este tránsito de algunos personajes por dos  planos ficcionales --como hiciera Cervantes en El Quijote- acrecienta el valor del libro con otro gran invento cervantino: el perspectivismo multiplicador de hipotéticas interpretaciones y la comprensión como alternativa al maniqueísmo.

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Personajes como Claudi (Claudi) y Rigaud (Nunc Dimitis), como visitantes de un espacio  ficticio que les permite navegar en el tiempo, doblan su personal experiencia vital y amplían su significado y función en el relato. Resulta gracioso que el primero lo haga desde la alucinatoria locura del Alzheimer, y el segundo desde el cinismo de su conciencia de ladrón y timador profesional.  Estas dos formas de ocultamiento de la identidad, locura y fingimiento, se adecuan a la naturaleza de la ficción narrativa, cuya esencia es precisamente el arte de engañar, de mentir y seducir al destinatario, trasladándolo a los territorios creados por la imaginación creadora del escritor. Pues esta colección de cuentos, además de su  unitaria idea sobre el mal, contiene otro mensaje más sutil sobre las formas de contar y estructurar las historias. Así como en Las manos de Mauk,  el relato de Mauri contiene otro de ambiente literario con tintes de género negro, Cuando llega la penumbra  guarda muchas y variadas sorpresas para el lector predispuesto a buscarlas, para el intérprete  arrastrado por el juego de encontrar indicios y señales que avalen sus conjeturas.

La relación de cuentos no es una serie gratuita sino un conjunto articulado en torno a una intención. El primero (Los hombres no lloran) y el décimo (Punto de fuga) inician y cierran una historia sobre el mal y sus sombras. Al comienzo vemos cómo, poco a poco, desaparece un niño, víctima de la soledad y del abandono de quienes debían protegerle, y emerge un frío criminal y eficiente asesino. Los cuidadores Henricus e Ignatius, cuyos nombres de resonancias latinas evocan tiempos de represión, hipocresía y despotismo, dan testimonio de la intrahistoria de muchos internados católicos de este y otros países. El niño, aprisionado por los monstruos del terror de las largas noches, migra desde su propia voz como YO narrativo a un TÚ que  sustituye el dolor por el odio y éste por la indiferencia. Este desdoblamiento del protagonista le  permite contemplarse a sí mismo como el otro, como algo ajeno, pues nombrándose como TÚ experimenta el extrañamiento y distancia precisos para ser el criminal despiadado y calculador en que se convierte. El TÚ suplanta al YO, el asesino al inocente, el adulto al niño y una desesperada  apatía emocional al llanto. Con el tópico “los hombres no lloran” se clausuran tanto la esperanza como el relato, pues se alude tanto al vacío sentimental como a la impasible sangre fría del criminal, que, como criatura de la penumbra, es consciente de su confusión y negrura interior:

“Mientras se alejaba del tractor silencioso, no quiso pensar que quizá nunca recuperaría la esperanza que lo había abandonado al entrar en la cárcel. Y todavía no había terminado todo lo que quería hacer para disipar la neblina que le emborronaba la vida” (P.47)

La ausencia de llanto acompaña también al señor Parés  (Punto de fuga) cuando cierra el ciclo de  su vengativa odisea, fruto en este caso de la rabia y  dolor no superados tras el asesinato de su hija. Se trata de otro proceso e idéntico resultado: la creación de un despiadado y justiciero asesino que, en su afán, se lleva a otros tantos criminales por delante, sean o no responsables del delito. Lo que, si se mira bien, resulta tan irónico como paradójico, si no fuera por el universo irracional en que nacen y evolucionan los personajes. Esta expresión, “los hombres no lloran”, clausura  en el primer relato tanto la esperanza como la historia. En el décimo, con una estructura inversa y circular que inserta en la línea temporal abundantes retrospecciones, indicios y señales, se reúnen personajes y concurren historias de otros cuentos,  integrados así en un relato que comienza en Barcelona y acaba en la Martinica treinta años después.

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En esta colección encontramos una galería de delincuentes bajo las más diversas formas: el ladrón y el asesino son radiografiados y descritos en su vertiente amateur y profesional. El talento narrativo de J.Cabré se evidencia en una interesante variedad de voces, que van del monólogo interior del cínico y pragmático profesional que vive holgadamente de su trabajo(A sueldo), a la ironía de la desgraciada vida y muerte del pobre pastor pirenaico que  se siente perturbado en su tumba, tanto por la acumulación de cadáveres de la guerra civil como por los constantes trabajos de los arqueólogos de la “memoria histórica” (Poldo). El azar juega su papel en la broma que acaba tan mal como un falso relato, tanto en Buttubatta como en Pandora, aunque las motivaciones de los criminales son muy distintas. En el primer caso, el miedo y la estupidez provocan un conjunto de muertes tan hilarantes como trágicas. En el segundo, la codicia de un divorciado le hace tragar con aquello que tenía destinado a su excónyuge, la muerte, convirtiéndose así en el asesino asesinado. Igual que el burlador burlado o el alguacil alguacilado, hijos todos de una vieja tradición literaria.
La culpa rabiosa del pederasta y asesino en serie se complementa con la descripción del personaje adicto y marginado, aislado y solitario en el bar cuyo nombre simboliza la sociedad que le expulsa (Paraíso). El alumno que asesina a su provocadora y pedante profesora evoca en su disparatado y subversivo discurso obituario los tópicos de la novela negra (Teseo).

En realidad la penumbra que nos  envuelve no es tan densa como para resultar agobiante, pues su negrura se alivia con los trazos de humor que  el autor acostumbra. En este caso, humor negro, claro.

“Para muchos teóricos, el que los asesinos caigan a menudo en la tentación de volver al escenario del crimen no es más que una convención literaria. Prueba de que sólo son teóricos. Los más perspicaces, sin embargo, defienden que quien lo hace es porque sabe que va a experimentar una sensación tan intensa y única, un cosquilleo tan profundo en el estómago, que será un error renunciar a percibirlo” (p.262)


La referencia metaliteraria se cuela constantemente por los resquicios de las historias Adivine el lector con qué teóricos se identificaría el autor y  encontrará una de las claves esenciales de este libro. GB.

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